| El gobierno autoritario de Maduro cayó el 3 de enero tras una emboscada estadounidense. Foto: Trump Truth Social. |
Meriden, CT.- La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas especiales de Estados Unidos durante una operación militar realizada en Caracas el 3 de enero, provocó una mezcla de alivio y esperanza entre la comunidad venezolana y su diáspora internacional. Para Mirla Bellorín, una venezolana que reside en Meriden, la noticia fue su "deseo de Año Nuevo hecho realidad”.
“Sentí que Dios hizo justicia porque yo he estado orando tanto”, dijo Bellorín. “Me sentí contenta y, a la vez, preocupada porque tengo familia allá y eso me llena de angustia”.
Bellorín forma parte de Venezolanos en Connecticut, un grupo activo donde la comunidad ha crecido desde el 2022, cuando la administración del presidente Joe Biden implementó, a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el programa de parole humanitario para venezolanos, conocido como CHNV.
“Me enteré por un mensaje de mi hermano que vive en Colombia”, dijo Bellorin. Su hermano también se fue del país debido a la opresión de la dictadura comunista de Maduro.
Según Bellorin, el operativo militar liderado por el presidente Trump estuvo bien organizado.
“Ellos saben toda la situación que ha pasado y todos los delitos de lesa humanidad que también tiene el gobierno de Venezuela”, explicó. “Tener las pruebas en las manos hizo que tomaran la decisión de arrestar primero la cabeza del problema, porque los demás miembros del gobierno son igualitos al que capturaron”.
Pero no todos respaldan la acción militar de Estados Unidos. Simpatizantes de Maduro se manifestaron en varias ciudades de ese país, acusando a Trump de querer controlar el petróleo venezolano y convertir a Venezuela en una colonia estadounidense.
“Eso no es el sentimiento nacional mayor. Es un grupito que ellos mismos pagan, 20 dólares, para que vayan a protestar y digan que regresen al dictador”, dijo Bellorin sobre las protestas chavistas-maduristas en Venezuela.
Bellorin aseguró, “No representan a los venezolanos, son personas pagadas por otros países comunistas que quieren tener el mando completo de un país”.
Líderes demócratas de Connecticut criticaron la detención de Nicolás Maduro, calificándola de una acción que, según ellos, viola principios constitucionales y constituye un uso indebido del poder militar por parte del presidente Donald Trump.
El senador Richard Blumenthal señaló que, aunque Maduro es un dictador, el proceso seguido por la administración estadounidense es cuestionable. “Maduro es un dictador criminal y cruel, pero el presidente Trump nunca ha buscado la aprobación del Congreso para una guerra, como lo exige la Constitución y como lo merece nuestro ejército”, afirmó Blumenthal.
En una línea similar, el senador Chris Murphy sostuvo que la falta de legitimidad democrática de Maduro no justifica una intervención militar sin autorización legislativa. “La elección ilegítima de Maduro no le da al presidente el poder de invadir sin la aprobación del Congreso, ni crea una justificación de seguridad nacional”, dijo Murphy.
Por su parte, el congresista John Larson acusó a Trump de actuar con motivaciones autoritarias y económicas. “Esto es otra toma de poder autoritaria por parte de Donald Trump”, afirmó Larson. “Como lo indicó en su discurso, está claro que se trata del petróleo y de asegurar ese petróleo”.
Durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Venezuela expropió empresas petroleras estadounidenses y redirigió gran parte de sus recursos energéticos a países gobernados por partidos comunistas como China, Cuba y Vietnam, así como a regímenes autoritarios aliados como Rusia. El gobierno Chavista venezolano también favoreció a Irán e India mediante acuerdos de financiamiento y suministro energético, además de programas regionales como Petrocaribe. Estas políticas redujeron los ingresos en efectivo del Estado y contribuyeron al deterioro de la economía venezolana.
Al presenciar el deterioro de su país, Bellorín relató que participó en numerosas marchas por la libertad de Venezuela mientras aún vivía allí, pero dijo haber sufrido la represión del régimen chavista, que, según afirmó, empleó a las fuerzas militares contra la población civil.
“Las marchas eran inmensas, pero venían las tanquetas de agua, los militares con armas de perdigones… mucha gente fue herida y muchos asesinados”, recordó. “Secuestraban, torturaban, mataban… y los llevaban al Helicoide, donde los dejaban sin comida hasta que muchos morían”.
“Allá se iba el agua, la luz, el gas y la gasolina no alcanzaba. Las medicinas tenías que comprarlas; los hospitales estaban en ruinas y muchas empresas fueron expropiadas. La gente pobre seguía siendo más pobre mientras ellos se enriquecían con la riqueza del país”.
El Helicoide pasó de ser un centro comercial a ser usado como centro de detención de presos políticos, donde organizaciones de derechos humanos han documentado denuncias de torturas sistemáticas y graves abusos. Según testimonios recogidos por organizaciones como la Naciones Unidas , los detenidos han reportado golpizas, descargas eléctricas, suspensión de las extremidades, imposición de posiciones de estrés prolongadas y asfixia mediante bolsas colocadas sobre el rostro, algunas de ellas presuntamente contaminadas con desechos.
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, deberán comparecer ante un juez de una corte federal de Manhattan, Nueva York. Maduro enfrenta cargos que incluyen narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y de dispositivos destructivos, así como conspiración para poseer dichas armas. De ser hallado culpable, Maduro enfrenta una pena mínima obligatoria de 20 años de prisión y podría recibir cadena perpetua.
Al hablar sobre quienes apoyan al régimen de Maduro, Bellorín afirmó que “nadie entiende la ideología sociocomunista hasta que la “vive en carne propia’”.
“Los que vivimos allá sabemos lo que ha pasado en Venezuela”, concluyó Bellorín. “Solo un grupo se benefició de la riqueza del país, mientras la mayoría enfrentó opresión y falta de oportunidades”.
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Según Bellorin, el operativo militar liderado por el presidente Trump estuvo bien organizado.
“Ellos saben toda la situación que ha pasado y todos los delitos de lesa humanidad que también tiene el gobierno de Venezuela”, explicó. “Tener las pruebas en las manos hizo que tomaran la decisión de arrestar primero la cabeza del problema, porque los demás miembros del gobierno son igualitos al que capturaron”.
Pero no todos respaldan la acción militar de Estados Unidos. Simpatizantes de Maduro se manifestaron en varias ciudades de ese país, acusando a Trump de querer controlar el petróleo venezolano y convertir a Venezuela en una colonia estadounidense.
“Eso no es el sentimiento nacional mayor. Es un grupito que ellos mismos pagan, 20 dólares, para que vayan a protestar y digan que regresen al dictador”, dijo Bellorin sobre las protestas chavistas-maduristas en Venezuela.
Bellorin aseguró, “No representan a los venezolanos, son personas pagadas por otros países comunistas que quieren tener el mando completo de un país”.
Líderes demócratas de Connecticut criticaron la detención de Nicolás Maduro, calificándola de una acción que, según ellos, viola principios constitucionales y constituye un uso indebido del poder militar por parte del presidente Donald Trump.
El senador Richard Blumenthal señaló que, aunque Maduro es un dictador, el proceso seguido por la administración estadounidense es cuestionable. “Maduro es un dictador criminal y cruel, pero el presidente Trump nunca ha buscado la aprobación del Congreso para una guerra, como lo exige la Constitución y como lo merece nuestro ejército”, afirmó Blumenthal.
En una línea similar, el senador Chris Murphy sostuvo que la falta de legitimidad democrática de Maduro no justifica una intervención militar sin autorización legislativa. “La elección ilegítima de Maduro no le da al presidente el poder de invadir sin la aprobación del Congreso, ni crea una justificación de seguridad nacional”, dijo Murphy.
Por su parte, el congresista John Larson acusó a Trump de actuar con motivaciones autoritarias y económicas. “Esto es otra toma de poder autoritaria por parte de Donald Trump”, afirmó Larson. “Como lo indicó en su discurso, está claro que se trata del petróleo y de asegurar ese petróleo”.
Durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Venezuela expropió empresas petroleras estadounidenses y redirigió gran parte de sus recursos energéticos a países gobernados por partidos comunistas como China, Cuba y Vietnam, así como a regímenes autoritarios aliados como Rusia. El gobierno Chavista venezolano también favoreció a Irán e India mediante acuerdos de financiamiento y suministro energético, además de programas regionales como Petrocaribe. Estas políticas redujeron los ingresos en efectivo del Estado y contribuyeron al deterioro de la economía venezolana.
| Mirla Bellorin (derecha) durante una protesta en Venezuela. Foto: Mirla Bellorin. |
Al presenciar el deterioro de su país, Bellorín relató que participó en numerosas marchas por la libertad de Venezuela mientras aún vivía allí, pero dijo haber sufrido la represión del régimen chavista, que, según afirmó, empleó a las fuerzas militares contra la población civil.
“Las marchas eran inmensas, pero venían las tanquetas de agua, los militares con armas de perdigones… mucha gente fue herida y muchos asesinados”, recordó. “Secuestraban, torturaban, mataban… y los llevaban al Helicoide, donde los dejaban sin comida hasta que muchos morían”.
“Allá se iba el agua, la luz, el gas y la gasolina no alcanzaba. Las medicinas tenías que comprarlas; los hospitales estaban en ruinas y muchas empresas fueron expropiadas. La gente pobre seguía siendo más pobre mientras ellos se enriquecían con la riqueza del país”.
El Helicoide pasó de ser un centro comercial a ser usado como centro de detención de presos políticos, donde organizaciones de derechos humanos han documentado denuncias de torturas sistemáticas y graves abusos. Según testimonios recogidos por organizaciones como la Naciones Unidas , los detenidos han reportado golpizas, descargas eléctricas, suspensión de las extremidades, imposición de posiciones de estrés prolongadas y asfixia mediante bolsas colocadas sobre el rostro, algunas de ellas presuntamente contaminadas con desechos.
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, deberán comparecer ante un juez de una corte federal de Manhattan, Nueva York. Maduro enfrenta cargos que incluyen narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y de dispositivos destructivos, así como conspiración para poseer dichas armas. De ser hallado culpable, Maduro enfrenta una pena mínima obligatoria de 20 años de prisión y podría recibir cadena perpetua.
Al hablar sobre quienes apoyan al régimen de Maduro, Bellorín afirmó que “nadie entiende la ideología sociocomunista hasta que la “vive en carne propia’”.
“Los que vivimos allá sabemos lo que ha pasado en Venezuela”, concluyó Bellorín. “Solo un grupo se benefició de la riqueza del país, mientras la mayoría enfrentó opresión y falta de oportunidades”.
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