Fabiola Ayala, una emprendedora de Meriden originaria de México, posa rodeada de piñatas hechas a mano en su hogar, donde convirtió su creatividad en el sustento de su familia. |
Meriden, CT.- Lo que comenzó como una manualidad para el cumpleaños de su hijo terminó convirtiéndose en un negocio que hoy ayuda a sostener a una familia inmigrante en Connecticut.
Fabiola Ayala, originaria de Michoacán, México, lleva más de una década viviendo en el estado, donde se dedica a crear piñatas artesanales desde su hogar en Meriden.
“Todo lo que se hace a mano y por pieza es artesanal. Cada piñata tiene tu creación, tu imaginación; cada técnica es diferente.”
Ayala explicó que descubrió su pasión por las piñatas cuando no encontró en las tiendas una que le gustara para celebrar el primer cumpleaños de su hijo. Con el tiempo, esa idea se convirtió en una oportunidad económica para apoyar a su familia.
“Conocí a una señora que vendía piñatas y me dijo: tráemelas, yo las vendo.”
Actualmente, Fabiola crea desde personajes animados hasta piñatas tradicionales mexicanas utilizando papel, pegamento y cartón.
“Muchos lo toman como que una piñata se va a romper. Pero es esa sorpresa de romperla, de ver lo que hay dentro. Son recuerdos.”
La emprendedora asegura que su trabajo representa más que una celebración infantil.
“Más que nada, la unión familiar, porque ese es el momento en que todos están concentrados en la piñata, en ese momento de diversión. Porque puede haber otra actividad, pero generalmente se enfoca en los niños. Y la piñata tiene esa oportunidad de que hasta los adultos interactúen.”
Ayala reconoció que comenzar no fue sencillo. Dijo que enfrentó dificultades económicas, falta de herramientas y comentarios negativos mientras intentaba sacar adelante el negocio.
“Lo difícil es empezar a tener tus herramientas necesarias, alegrarte y buscar lo que necesitas. Yo creo que eso fue más que nada lo difícil.”
La inmigrante mexicana también expresó sentirse identificada con otras mujeres inmigrantes que buscan generar ingresos mientras cuidan de sus hogares y sus hijos.
“Yo me siento orgullosa de esas mujeres porque, a pesar de tener la responsabilidad de la casa, eso es lo que nos hace emprender. Es verdad reconocer eso, el hacerse cargo de una casa, de los hijos, de los pedidos, de los clientes.”
Ayala también manifestó preocupación por las políticas migratorias y el impacto que pueden tener en familias inmigrantes.
“Y me da pena lo que está pasando y muchas de esas personas las trajeron sus padres de niños. El hecho de que los deporten es para ellos como migrar a otro país.”
A pesar de los retos, Ayala aseguró que continúa adelante motivada por su familia y por el deseo de preservar parte de su cultura mexicana a través de sus creaciones.
“A veces no conocemos a nadie a nuestro alrededor o no tenemos una red de apoyo.”
Ayala dijo que su negocio creció gracias a las redes sociales y espera continuar llevando alegría y tradición a las familias de Connecticut, una piñata a la vez.
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